El Mono Congo vive en manadas que pueden variar de cinco a treinta miembros, con una composición de aproximadamente una cuarta parte de machos, la mitad hembras adultas y el resto infantiles o juveniles.
Este mono se distingue por su gran cabeza y una barba grande y sedosa en los machos adultos. Su cuerpo es pesado y compacto, con una longitud que puede alcanzar 60 a 62 cm y un peso que oscila entre 15 y 25 libras. Su coloración varía desde negro brillante hasta café rojizo. Son fácilmente reconocibles por sus fuertes bramidos, que son el resultado de la conformación del hueso hioides, actuando como caja de resonancia.
Durante las noches frías, las manadas se agrupan para calentarse, y al amanecer, cuando el Sol calienta, se separan e inician la búsqueda de alimento. Su hábitat se extiende desde el sur de Paraguay hasta el norte de Guatemala. En Costa Rica, se encuentran desde el nivel del mar hasta los 1600 metros de altura.
Estos monos habitan en bosques vírgenes o en crecimiento secundario, pasando toda su vida en la copa de los árboles. Cada manada ocupa un área determinada que puede variar entre 500 y 4000 metros de diámetro, dependiendo de la disponibilidad de recursos alimentarios. Su dieta principal incluye hojas, ramas tiernas, flores y frutos de una variedad de árboles como el ojoche, níspero, almendro de montaña y jobo.
Entre sus depredadores se encuentran algunos felinos y el ser humano, que en algunas áreas los utiliza como alimento. La tala de bosques representa una amenaza significativa para su hábitat natural y está contribuyendo a su potencial extinción.